Buenos Aires
Una coincidencia afortunada me trajo a Buenos Aires de trabajo. Llevo poco más de un día y me voy en unas 10 horas a uno de mis lugares favoritos en el mundo: Rio de Janeiro.
No conocía Buenos Aires y me llevo un buen sabor de boca del poquito que pude saborear de la ciudad.
Ayer fue jueves y de casualidad me tocó ver el desfile de las madres (abuelas?) de la plaza de mayo - que tiene importancia simbólica e histórica, pero en cuanto a su arquitectura es tan relevante como los pasos a desnivel de calzada de Tlalpan o la cualquier lugar de Villa Coapa (hagan de cuenta la Alameda del Sur, pero en miniatura y con gente menos fea).
Muy interesante, muy triste y muy argentino.
Luego me tocó hacer el recorrido turístico, ver bailar tango y lo mejor: el juego de Boca Juniors contra el Sao Paulo (o San Pablo como dicen, casi despectivamente, acá). Conseguí boleto en la reventa, cuatro veces más caro pero aún así muy barato en relación a lo que hubiera costado en México o Noruega, que es donde he visto futbol.
Nunca había visto una afición tan apasionada como la del Boca. Impresionante. Durante más de dos horas la gente cantó, brincó, y le aventó al árbitro varaciones de tres insultos, todos relacionados con la profesión de su madre (la actual y la que tenía al momento del parto), y sobre su "concha". En eso sí la porra ultra de los Pumas es mucho más creativa. Pero acá son más apasionados, sin duda. Y ganó el Boca, y yo salté y y grité y me emocioné como si me importara quién gane la recopa sudamericana que yo ni sabía que existiera. Tan contagiosa es la pasión.
En cuanto a los argentinos, los que he conocido me han parecido muy amables, corteses y buenos conversadores. Yo esperaba los mismos malos modos que uno ve por ejemplo en Italia o en Francia. Siendo muchos argentinos descendientes de inmigrantes napolitanos, y con la mala fama que tienen en México y el resto de latinoamérica, yo esperaba mal servicio y esa arrogancia de mesero romano. Pero no, me han tratado muy bien y se interesan mucho por México aunque se lo imaginan, me parece, lleno de cactus.
No conocía Buenos Aires y me llevo un buen sabor de boca del poquito que pude saborear de la ciudad.
Ayer fue jueves y de casualidad me tocó ver el desfile de las madres (abuelas?) de la plaza de mayo - que tiene importancia simbólica e histórica, pero en cuanto a su arquitectura es tan relevante como los pasos a desnivel de calzada de Tlalpan o la cualquier lugar de Villa Coapa (hagan de cuenta la Alameda del Sur, pero en miniatura y con gente menos fea).
Muy interesante, muy triste y muy argentino.
Luego me tocó hacer el recorrido turístico, ver bailar tango y lo mejor: el juego de Boca Juniors contra el Sao Paulo (o San Pablo como dicen, casi despectivamente, acá). Conseguí boleto en la reventa, cuatro veces más caro pero aún así muy barato en relación a lo que hubiera costado en México o Noruega, que es donde he visto futbol.
Nunca había visto una afición tan apasionada como la del Boca. Impresionante. Durante más de dos horas la gente cantó, brincó, y le aventó al árbitro varaciones de tres insultos, todos relacionados con la profesión de su madre (la actual y la que tenía al momento del parto), y sobre su "concha". En eso sí la porra ultra de los Pumas es mucho más creativa. Pero acá son más apasionados, sin duda. Y ganó el Boca, y yo salté y y grité y me emocioné como si me importara quién gane la recopa sudamericana que yo ni sabía que existiera. Tan contagiosa es la pasión.
En cuanto a los argentinos, los que he conocido me han parecido muy amables, corteses y buenos conversadores. Yo esperaba los mismos malos modos que uno ve por ejemplo en Italia o en Francia. Siendo muchos argentinos descendientes de inmigrantes napolitanos, y con la mala fama que tienen en México y el resto de latinoamérica, yo esperaba mal servicio y esa arrogancia de mesero romano. Pero no, me han tratado muy bien y se interesan mucho por México aunque se lo imaginan, me parece, lleno de cactus.
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2 Comentarios:
Hola, me llamo Nicolás y soy argentino. Lamento no haber sabido antes que estarías por aquí ya que me hubiese gustado invitarte un café e interrogarte sobre Noruega, país en el que espero poder vivir algún día junto a mi esposa. Hace tiempo leo tu blog (que encontré buscando información sobre ese país), pero los últimos meses he abandonado un poco la lectura de blogs y por eso me estoy enterando tarde que visitaste Argentina. Me consuela saber que al menos te llevaste un buena impresión. Saludos!
Nico, Qué mala suerte que no pudimos tomarnos ese café. Ya será para la próxima, que espero sea pronto
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