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miércoles, julio 13, 2005

FW: tonterías o cómo los cigarros baratos tienen efectos en el juicio

En estos días de Live 8, reunión del G8 y terrorismo en Londres, muchas voces no se aguantaron las ganas de decir tonterías. En ese estilo de teoría de conspiración tan gustado en los países hispanohablantes, un blog decía que al Qaida no existe, que es una invención de Washington (para nutrir a la industria armamentista, me imagino). Eso vayan a decírselo a las familias de los que se murieron en Londres, Madrid y Nueva York, y a ver qué les contestan.


Hay otros que le echan la culpa del terrorismo a la globalización y/o a la pobreza. Esto es muy idiota, por varias razones. Primero, porque buena parte de los terroristas que se estrellaron en el WTC eran millonarios, igual que Bin Laden. Así que no dijeron "uy, que hambre tengo, voy a protestar estrellando un avión en un rascacielos". Por otro lado, no hay ninguna correlación entre producto per cápita y propensión al terrorismo. Uno de los principales exportadores de terroristas es Arabia Saudita, un país de ingreso más bien alto. Y también están los terroristas de Cataluña y el País Vasco, que son las regiones autónomas más ricas de España. Lo mismo en Italia (Venecia). No señores, el fanatismo poco tiene que ver con el bolsillo.

Otro intelectual de párvulos decía algo semejante a "no al G8, no a la globalización, por un mundo sin la lógica del mercado". Muy fácil decir esto sentido en un café de Coyoacán, sin la menor idea de qué cosa es la lógica del mercado. La economía y la política, como la estrategia futbolística, son temas que poca gente domina bien, pero del cual todo el mundo habla... y habla tonterías. Zapatero a tus zapatos, intelectual izquierdoso a tu café y tus Delicados.

lunes, julio 04, 2005

Belleza (1)

Dicen que la belleza está en el ojo de quien la mira. Esta afirmación, como gran parte de la sabiduría popular, es una verdad a medias. O dicho de otra manera, es una mentira dicha por gente fea. (Aquí me imagino a los tres de mis lectores que me conocen personalmente pensando "Andrés, mira quién habla, tú eres más feo que pegarle a Dios en Navidad"). Esta frase también es cliché entre la gente a la que literalmente le tocó bailar (o vivir) con la más fea.

El prototipo de la belleza es mucho más universal de lo que nos gusta pensar. Los bebés fijan la vista más tiempo en una cara hermosa más tiempo que en una cara menos atractiva. Una colección de 15 fotos de rostros humanos es ordenada en función de belleza de la misma manera por la mayoría de las personas (es decir, identificamos la misma cara como la más atractiva, y al resto las ranqueamos en su grado de belleza/fealdad en el mismo orden).

El orden, sin embargo, nada tiene que ver con color de la piel o rasgos físicos, sino con proporciones. Y no sólo simetría (que es importante) sino también la relación de, por ejemplo, el tamaño de la boca con la anchura de la nariz. O la distancia entre los ojos y las orejas, o entre las cejas y las pestaña, o entre los dientes frontales y los caninos, o entre longitud de moco y lagaña, o qué sé yo. La proporción es el famoso número Phi (1.6180339887), popularizado en el libro de moda del año pasado y próximo churro hollywoodesco, el Código Da Vinci. Más sobre Phi aquí.

Cómo es que nace uno sabiendo distinguir la belleza? Ah, puro instinto. Una cara hermosa nos recuerda al resto de la humanidad, por increíble que parezca. Porque la cara humana promedio es más bien atractiva. (Aquí me imagino a mis otros tres lectores pensando en las caras que ven en el metro Chabacano y mentándome la madre). Pero así es. Haciendo un promedio de imágenes de rostros humanos en una computadora, el resultado es una cara atractiva. Y la fealdad, una desviación del promedio.


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