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jueves, junio 23, 2005

Mercadotecnia andina


(la foto se ve mal porque la tomé con el teléfono. Si haces clic, se agranda!)

En cualquier ciudad del mundo donde haya una plaza donde pasen turistas u otra gente desocupada y fácilmente impresionable, hay una probabilidad de 50% de que un grupo de peruanos esté tocando "El Condor Pasa" o alguna otra melodía por el estilo.

Para mí este tipo de música está en la misma categoría que la que tocan en el festival de la música Eurovision, la tecno-cumbia, la tambora sinaloense y una especie de country escandinavo conocido como "danseband": música simplona y muy irritante. Hay sin embargo, mucha gente a quien le gusta y seguramente hay quien compre discos. Y no sólo quien los compre, sino quien los escuche.

Aquí en Bergen, los grupos instrumentales-andinos se han caído de la gracia de la gente, un poco porque el mercado de música exótica en la plaza está saturado, y otro tanto porque hace un par de años un grupo andino nos torturó sin piedad un verano completo con un amplificador muy potente a la mitad de la plaza principal del pueblo. El amplificador elevaba al cielo dos cosas: la cacofonía de las flautas y los tambores (supongo que para atraer a algún cóndor o al espíritu de Tupac Amaru, - pero hasta donde sé, ninguno llegó), y los niveles de estrés de la gente que trabajaba por ahí. El caso que el gobierno local les dió las muchas gracias por la visita, y les dijo "a ver cuando nos vuelven a tocar otras bonitas melodías de su inspiración, pero que sea de nuevo a 200 decibeles". A Dios gracias, estos muchachos le tomaron la palabra al municipio y están de vuelta, con una nueva estrategia de imagen. Dejaron la imagen andina (cóndor, alpaca, gorrito simpático) por algo más agresivo, sugerente, sexy: ahora están disfrazados de apaches.

domingo, junio 19, 2005

El idioma que uno habla influye la manera en que uno piensa?

El idioma de la tribu Piraha en Brasil no tiene palabras para los números, a excepción de "uno", "unos cuantos", y "muchos". Y no tienen palabras para los números tres, cuatro y cinco, porque una tribu de pescadores que no usa dinero no tiene necesidad de contar con precisión. Un pescadote es lo mismo que unos cuantos pescaditos.

No tener palabras para los números no necesariamente significa que no puedan comprender el concepto abstracto de, por ejemplo, diecisiete pescados. Pero resulta que los pirahas no pueden comprender ese concepto, de acuerdo a unos experimentos descritos es este artículo.

Se me ocurre que los noruegos no tienen verbos específicos para comida del día porque no los necesitan. Dicen "comer el desayuno", "comer la cena" o "comer medicina", porque comer es solo eso, llevarse cosas a la boca para llenar el estómago. A veces, cuando comen cosas como pescado conservado en lejía o una gelatina de bacalao frita en margarina, noto un cierto elemento de penitencia. Me imagino que piensan"se ve mal, sabe mal y es posiblemente peligroso para la salud y el medio ambiente, pero somos noruegos, somos protestantes y es nuestro deber".

En español desayunamos, almorzamos, comemos, cenamos y merendamos. Y aunque para un español el concepto de desayunar signifique un pan tostado con mermelada y un café, y para un mexicano el mismo concepto signifique un par de huevos revueltos con chorizo, frijoles, tortillas y un jugo de naranja, nunca jamás se usa el mismo verbo que para cenar. Desayunar es una cosa y cenar es una muy diferente.

miércoles, junio 08, 2005

Su Doku

No he resuelto más de 4 ó 5 crucigramas en mi vida, y los que han pasado por mis manos siempre han sido ajenos, normalmente en la sala de espera de algún consultorio, y llenados a medias en tinta verde.

No me gustan los crucigramas por ese aliento académico que desprenden, de profesor de literatura de secundaria. El que hace los crucigramas no necesita saber el significado de las palabras que nos pregunta, para eso tiene el diccionario. Y si por equivocación o torpeza, se le forma una palabra que no existe, como por ejemplo "cdp", basta con que la defina como "cara de perro".

Los Sudokus, en cambio, son una delicia. De belleza matemática. La idea es muy simple: hay que rellenar el tablero de modo que cada fila, columna y cuadro tenga los números del 1 al 9. De una semana y media para acá, me hecho adicto.




Aquí
publican un Sudoku diario, y aquí hay una explicación más elocuente que la que yo doy.

lunes, junio 06, 2005

Baje por atrás

En los tres años y medio que llevo en Noruega, fuera de un periodo corto, no había tenido que transportarme más de 10 minutos para ir y venir de la escuela o el trabajo. Había olvidado lo divertido que puede ser ver a los otros pasajeros de autobús. Claro que no es tan divertido como en México, donde en los peseros ve uno de todo. Aquí los choferes no tienen oportunidad de decorar su "unidad" a su gusto, así que no hay autobuses con la calcomonía que dice "Escucho Radio Centro - La bajada es por atrás" ni tienen CDs colgados del espejo retrovisor (que mide a veces 5 centimetros de alto por 2 y medio metros de ancho, y tiene calcomanías del demonio de Tasmania). Y por alguna razón inexplicable, lo choferes no llevan a su novia sentada en un banquito a su lado.
Pero ve uno gente y vida y eso siempre es una buena manera de empezar el día.

de vuelta

Cumplió un año este espacio y casi se muere abandonado.
Todo porque cambié de rutina. Hasta hace mes y medio me despertaba a las 8 de la mañana, desayunaba leyendo el periódico o The Economist, veía 15 minutos de noticias en la tele y revisaba las noticias en Google y algunos blogs. A eso de las 10:30 ya estaba yo listo para considerar ponerme a trabajar

Ahora a las 10:30 ya llevo cuatro horas despierto, dos cafés, media hora de autobús, y casi tres horas de trabajo. La ventaja es que a las cinco de la tarde puedo estar de vuelta en el sofá. Pero a las cinco de la tarde estoy metido en el refrigerador buscando algo de comer y después ya no me da la gana de ponerme a escribir.