Mercadotecnia andina
(la foto se ve mal porque la tomé con el teléfono. Si haces clic, se agranda!)
En cualquier ciudad del mundo donde haya una plaza donde pasen turistas u otra gente desocupada y fácilmente impresionable, hay una probabilidad de 50% de que un grupo de peruanos esté tocando "El Condor Pasa" o alguna otra melodía por el estilo.
Para mí este tipo de música está en la misma categoría que la que tocan en el festival de la música Eurovision, la tecno-cumbia, la tambora sinaloense y una especie de country escandinavo conocido como "danseband": música simplona y muy irritante. Hay sin embargo, mucha gente a quien le gusta y seguramente hay quien compre discos. Y no sólo quien los compre, sino quien los escuche.
Aquí en Bergen, los grupos instrumentales-andinos se han caído de la gracia de la gente, un poco porque el mercado de música exótica en la plaza está saturado, y otro tanto porque hace un par de años un grupo andino nos torturó sin piedad un verano completo con un amplificador muy potente a la mitad de la plaza principal del pueblo. El amplificador elevaba al cielo dos cosas: la cacofonía de las flautas y los tambores (supongo que para atraer a algún cóndor o al espíritu de Tupac Amaru, - pero hasta donde sé, ninguno llegó), y los niveles de estrés de la gente que trabajaba por ahí. El caso que el gobierno local les dió las muchas gracias por la visita, y les dijo "a ver cuando nos vuelven a tocar otras bonitas melodías de su inspiración, pero que sea de nuevo a 200 decibeles". A Dios gracias, estos muchachos le tomaron la palabra al municipio y están de vuelta, con una nueva estrategia de imagen. Dejaron la imagen andina (cóndor, alpaca, gorrito simpático) por algo más agresivo, sugerente, sexy: ahora están disfrazados de apaches.


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