La imagen de los americanos para los que vivimos fuera de ese país es un poco esquizofrénica. Por un lado, los americanos se perciben como personas amables, sonrientes, que gustan de reír y hablar al doble del volumen necesario y exclusivamente en inglés (no se andan con idiomas extranjeros). Son muy conservadores y les alarma ver los senos desnudos de Janet Jackson y se asustan de las costumbres sexuales del ex-presidente Clinton. Están además a favor de la pena de muerte, de la guerra en Irak, y en contra del aborto y de que los homosexuales tengan los mismos derechos que todos los demás. Un país donde hay tres veces más gente que cree en el cuento de la inmaculada concepción que en la teoría de la evolución (en serio!). Por otro lado, las “sitcoms” americanas nos confirman las sospechas de que todos los americanos son sonrientes y que usan muchos decibeles extra, pero enseñan un lado más liberal y tolerante. Gente que no tiene sexo en la “first date” pero en si en las posteriores, que tiene amigos de todos colores y preferencias sexuales, y que no necesariamente duerme con un revolver bajo la almohada. Además, la tele nos da la impresión de que los que viven en EE.UU. saben qué cosa es una enchilada, un café macchiatto y un smörgåsbord (o saben lo que significa en el contexto gringo: tortillas de harina en salsa de tomate, café con mucha leche y un bufete con albóndigas).
Esta imagen es esquizofrénica porque es un país dividido:
- Nueva York y San Francisco vs. Austin y Oklahoma.
- The New Yorker vs. The Weekly Standard.
- The Passion of the Christ vs. Farenheit 911.
- Fox News vs.
The Onion.
- The Bible Belt vs. The Porn Valley.
- Al Franken vs. Bill O’Reilly.
- Bart Simpson vs. Lisa Simpson.
Pero, quiero pensar, la distribución de opiniones no está tan polarizada. Hay más de un millón de republicanos homosexuales (incluida, supongo, la hija de Dick Cheney). Los únicos que votan por los republicanos en Manhattan son banqueros a quienes les gustan los recortes fiscales pero detestan las mojigaterías de los cristianos evangélicos. Y hasta hay unos familiares de Bush que van a votar por Kerry. Por el otro lado, hay demócratas en la National Rifle Association, y si no recuerdo mal, los presidentes demócratas han empezado más guerras que los republicanos. Y muchísimos votaron por Reagan y muchos otros están peleados con el libre comercio y la inmigración porque, dicen, roba trabajos a los americanos.
Si la mitad de los votantes que en este momento están en las urnas y que va a votar por Bush fuera como él, este planeta ya se hubiera ido al infierno hace mucho. Lo que necesitan estos americanos es saber que el mundo no se acaba en San Diego, Brownsville, Seattle y Buffalo. El 94% de los demás vivimos fuera.